terapeuta ayurveda, profesora de yoga y sus artes...

A los 36 años de edad ha sentido una revolución interna, una voluntad de ver solamente la verdad y de buscar la alegría interna.
Acababa de salir de una cirugía de retirada de un ovario, enfermedad que sentía haber fabricado por problemas emocionales. Regina ya sabía que somos nosotros  quien fabricamos nuestras enfermedades. “Sentía que precisaba reaccionar y enfrentar la vida, entonces pensé que debería practicar Yoga. Yo era joven y precisaba equilibrar-me, direccionar mejor mi energía. En esta época con la retirada do ovario también empecé a buscar soluciones naturales para ayudar mi cuerpo a reconocer ese movimiento”, cuenta.  
 
El médico recomendaba hormonas sintéticas para el resto de su vida, entonces en esta época, Regina decidió introducir en su dieta, alimentos más naturales, posibles para ella y para toda su familia, “introduce soja, arroz integral, cereales, frutas, etc.”. 
 
Otra cuestión empezó a incomodar Regina: ¿El que ha venido hacer en esta vida? 
“La única cosa que pensaba era que me gustaba trabajar con las manos, cuidar de las personas... delante de ese descubrimiento, asumí otra profesión: la de esteticista. Sentía que con este trabajo ayudaría las personas a ser felices encontrándose con su mejor: el BELLO”. 
 
Al tocar las personas ella percibía cuestiones como nostalgia, miedo, tristeza, euforia y ansiedad. Sentimientos que no estaban bien elaborados dentro de las personas afloraban en sus manos. Regina entonces sintió la necesidad de estudiar algo para conocer y acoger mejor las clientas, ella misma y las otras  personas. “Ha sido cuando he hecho un curso por tres años, en 1992, con la Dra. Carmem Monare, médica homeópata que ha llevado para el Brasil los Florales de Bach. Fue maravilloso porque podía ayudarme y también a mis hijos.”
 
En la búsqueda de encontrar el mejor, surgió en sus manos una apostilla de otro maestro de su vida, Prof. Francisco Antunes.
“Fue detrás de sus pesquisas y empecé a tener contacto con los oligoelementos (sales minerales). Llevo hasta hoy sus enseñanzas, siempre digo que llevo el mar conmigo. Los oligoelementos son fundamentales para el ser humano, son los catalizadores de las vitaminas y proteínas. Cada vez más yo creo que nosotros somos lo que comemos”.
 
Con estas informaciones, Regina pasó a usar la Talasoterapia (que es la terapia con la agua del mar).
Su intensión era “aproximarse cada vez más de la salud y de la naturaleza”.
 
En 2000, cuando llegó en el climaterio, estaba pasando por otro proceso de tristeza, de desanimo y había tenido más un problema de salud. Estaba otra vez se destruyendo, descubrió un mioma que le causaba mucho sangrado.
 
“Mi médico quería me operar y yo no dejé. Fue me curar con los tratamientos Ayurvédicos. En tres meses el mioma desapareció”. Comparte Regina. Ella se encantó por esta terapia e decidió estudiarla para levar a  sus clientes otra visión de salud.
 
Conoció entonces otro de sus maestros, el Dr. José Ruguê, un médico que  enseñaba el arte de ser Terapeuta Ayurveda . Por tres años, ha estudiado y aplicado en si misma esta arte de cura realmente maravillosa, “ha sido un período muy rico”, resume con una sonrisa.
 
Ayurveda es una medicina indiana milenaria que aproxima el ser humano de su verdad a través de los tratamientos con los alimentos, limpieza corporal, practica de hatha yoga, meditación y masajes. Es una terapia que ofrece una orientación
para todos los que buscan mayor armonía, paz y longevidad. 
 
Con la visión ayurveda Regina ha percibido que no transpiraba lo suficiente para poder eliminar toxinas de su cuerpo,
“La eliminación acontece con el sudor, las heces e la orina y yo estaba arriba de mi peso y quería eliminar más y más estos quilos. Fue cuando resolví intensificar mis practicas de Hatha Yoga y perfeccionarme.”
 
Desde entonces es profesora de yoga y trabaja como terapeuta junto a una dermatóloga, en su consulta en São Paulo y divide su tiempo atendiendo en el Estudio Viva Yoga siempre que nos visita en España.